Aníbal
Ruiz y Escribano salieron a hombros de la plaza de toros de Socuéllamos
(Ciudad Real) tras lidiar un encierro sin contenido ante un público
joven en un gran ambiente de fiesta.
Plaza de toros de Socuéllamos (Ciudad Real), domingo 10 de agosto de 2014. Media. Toros de Manuel Ángel Millares bien presentados flojos y descastados. El 3º devuelto, salió otro de Las Monjas, manso y sin raza.Aníbal Ruiz, oreja y dos orejas.
Manuel Escribano, dos orejas y oreja.
Jiménez Fortes, palmas y silencio.
La corrida del domingo celebrada en el bello coso socuellamino con un ambiente excelente y donde predominaba la juventud en los tendidos tuvo el añadido de ser retransmitida en directo por Castilla la Mancha televisión, restando publico de más edad, pero dando un colorido especial a esta plaza tan singular como está rodeada de arboles y pinos. Prolegómenos de una buena banda de música y las guapas en carruajes de lámina preciosa.
Pero mire usted hoy le tocaba al toro, sale y lo descompone. Una corrida de buena presencia, variopinta de pelo y desigual trapío, estuvo vacía de contenido. Bastante hicieron los toreros con justificarse, aun así triunfaron Aníbal Ruiz y Manuel Escribano. Dicho sea de paso la presidencia estaba de oferta y el público pidió algunas orejas con excesiva chufla que el usía otorgo. Más seriedad a la fiesta y flaco favor al mensajero.
Aníbal Ruiz realizó lo más artístico de la tarde y fueron ni más, ni menos que tres series a su primero con la derecha y en redondo, tan lentas como buenas y de trazo largo. Después el flojo animal, le costó entregarse al torero de Alcázar. Este optó por el arrimón para desplantarse dejándose caer todo el cuerpo sobre el albero. Pinchazo y estocada para oreja.
Su segundo, un toro grande y de embestida incierta, Aníbal dio todo un recital de querer el triunfo a toda costa. Buenas verónicas y tras dos pares de banderillas muy buenos de Oscar Castellanos, Aníbal comenzó de rodillas pegado a tablas. Sacó al bicho a los medios y allí de nuevo ligó series por la derecha de mérito. Al natural no hubo acoplamiento, más por la quietud y falta de raza del toro. Vuelta a los desplantes para pinchar arriba. A la segunda un estoconazo que valía la oreja. Fueron dos las concedidas, está bien, pero también una le hubiera valido al bueno de Aníbal.
Manuel Escribano repetía por segundo año y de nuevo volvió agradar. Su variado repertorio de capote y su exposición en banderillas gustaron al respetable. Dos en la cara y uno al quiebro en tablas de mucho riesgo. Su comienzo de faena con dos pases cambiados por detrás despertó al público, que en todo momento estuvo con el de Gerena. Las series cortas por la derecha, al natural imposible ni uno. El toro se para por una alarmante falta de raza y Escribano acorta las distancias tirando los trastos y desafío al astado, clavándole una estocada para dos orejas.
En el quinto corto otro apéndice. Pensamos que por su labor con el capote, dos largas en el tercio y tres verónicas de rodillas, un quite por gaoneras con faroles incluidos lentos y de buen gusto. Ahí se acabó todo lo imposible para conseguir las arrancadas del bicho. Manuel se fue a la solanera para calentar, pero ni por esas. La estocada buena y oreja a la insistencia cuando tanto por tampoco.
Jiménez Fortes pasó de puntillas por Socuéllamos. En su defensa un lote infumable. Su primero devuelto por blando y el 3º bis un marmolillo que desparramaba la vista, vamos todo un regalito al que Fortes no entendió y le pudo costar sendos revolcones. Estocada trasera y dos descabellos para palmas.
El sexto se apagó como un azucarillo, tras un buen saludo con el capote e intento de faena con la franela con embestidas de medio pase y saliendo con la cara alta el desclasado de Millares. Mal con la espada y el descabello para ser silenciado. Vimos a un Jiménez Fortes muy desmotivado.
Ignacio Rubio/Fotografía: Loreto Salmerón

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