El
diestro español Manuel Díaz “El Cordobés” indultó al quinto de la tarde y
se proclamó triunfador de la corrida y de la Feria de La Chinita de
Maracaibo (Venezuela).
Plaza de toros de Las Trinitarias de Maracaibo (Venezuela), domingo 16 de noviembre de 2014. Última de feria. Tres cuartos. Se lidiaron ocho toros de Rancho Grande. El 5º, de nombre "El Tío P”, fue indultado.Manuel Díaz “El Cordobés”, silencio y dos orejas simbólicas del que indultó.
David Fandila “El Fandi”, oreja y palmas.
Rafael Orellana, silencio y oreja.
Luis Manuel Pérez “El Canelo”, vuelta y oreja.
Manuel Díaz “El Cordobés” realizó dos faenas marca de la casa, bullicioso y alegre. Con el que abrió plaza, un toro flojo de fuerzas, ligó tandas con el capote al gusto del respetable. Mató con una estocada caída.
El quinto solo recibió un puyazo y un par de banderillas. Trasteo con la muleta de poco recorrido que gustó al público que junto al diestro solicitaron el indulto y el palco lo concedió.
Al finalizar la corrida se le otorgó el trofeo Rosario de Oro, como máximo triunfador de la feria. También le fue otorgado el trofeo a la mejor faena.
David Fandila “El Fandi”, destacó en banderillas con el segundo de la tarde. Un toro manso que no salió de las tablas y en ese terreno lo lidió el granadino. Estocada caída para pasear una oreja.
Al quinto lo banderilleó alborotando los tendidos. Su faena de muleta fue a menos y cara a la galería para escuchar palmas.
Rafael Orellana recibió con cuatro verónicas y media muy bien ejecutadas. El toro fue a menos ante la muleta. Faena corta pero de gusto. Falló con los aceros y recibió palmas.
Ante su segundo destacó su entrega, fue volteado sin consecuencias. Estocada efectiva para pasear un apéndice.
Luis Manuel Pérez “El Canelo” poco hizo ante dos toros de pocas opciones. Fue alcanzado por su primero al recibo de capote, también en banderillas. Con la muleta le faltó mando, abrevió y con la espada estocada para vuelta.
Ante el que cerró plaza se mostró mejor. El astado, de corta embestida, no dejó lucirse al diestro. Un certero espadazo le valió una oreja.
Fotografía: Archivo

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