El Cid, estocada trasera y tres descabellos (silencio) y tres pinchazos y estocada entera (aplausos).
Iván Fandiño, estocada en la cruz (oreja) y entera bien colocada (oreja).
David Mora, estocada casi entera (oreja) y espadazo en la cruz (saludos).
Saludaron montera en mano los banderilleros E
l Puchi y
Víctor Manuel Martínez, y el picador
Mario Herrero, de la cuadrilla de David Mora.
Asistió al festejo el Lehendakari
Patxi López.
Asistió
a la cuarta corrida de abono el Lehendakari, Patxi López, como es
costumbre institucionalizada la asistencia de las autoridades el
miércoles de la Semana Grande y tras escuchar el solemne himno de la
Comunidad Autonómica Vasca.
Saltó a la arena el primero de Jandilla, de nombre
"Honorable", para
El Cid,
marcado con el nº 8-531 kilos, muy justo de presentación, bajando la
nota con respecto al resto. Blandeó a la salida del primer encuentro en
varas y después de un picotazo el torero intentó hacer faena por la
izquierda al "jandilla", incómodo por el mugido, huidizo y andarín. No
pudo sujetar la embestida de
"Honorable" El Cid y concluyó con el primero del encierro con una estocada trasera y tres descabellos.
En el cuarto de la tarde (
"Horroroso",
de 535 kilos), la lidia en banderillas resultó deslucida. No tenía
nombre bonito el "jandilla" pero El Cid debió verle cualidades porque lo
brindó al respetable y le dio distancia, templando, gustándose en el
toreo en redondo. Otro "jandilla" notable, repetidor y noble, con tanta
clase como el anterior, sobre todo por la derecha, aunque El Cid
claudicó en la segunda fase de la faena, a la que le faltó estructura,
aunque hubo momentos de calidad en los inicios y como estuvo
desafortunado con el estoque, tuvo que conformarse con una cariñosa
ovación del público que premió con aplausos al toro en el arrastre.
Desordenada en el primer tercio fue la lidia de
"Facineroso", primero del lote de
Iván Fandiño.
El toro escarbaba y la flojera era evidente pero Iván, que brindó al
Lehendakari Patxi López, aludiendo a la libertad y la defensa de la
Fiesta en el País Vasco, inició la faena por estatuarios para embarcar a
"Facineroso" que por la derecha embestía con nobleza.
Asentado, firme, y seguro, ligó muletazos de gran calidad en el toreo
con la derecha, engarzados con los de pecho de pitón a rabo, rotundos y
bellísimos. Faena muy templada a un toro que Iván vió y entendió. Sin
embargo por la izquierda, el animal se defendía y tras una secuencia de
alto rango,. concluyó su obra Fandiño entrando a matar con decisión y
enterrando el estoque hasta la empuñadura. Oreja de ley.
El quinto salió muy quebrantado del caballo de
Pepe Aguado,
pero Fandiño tenía claro que la tarde era suya y había que rematarla.
Brindó al público una faena que construyó desde el temple, en la
distancia perfecta, con ritmo y pulso. Faltó transmisión porque el toro
tenía la cualidad de la nobleza pero no de la emoción que proporciona la
casta, pero Fandiño lo hizo todo bien de principio a fin. Recurrió a la
parte escénica despojándose de las zapatillas para rematar la faena por
manoletinas. Y de nuevo volvió a matar en corto y por derecho,
entrando con rectitud, de frente. Oreja que se pidió más con la voz que
con los pañuelos, pero ante la duda, mejor pecar por conceder que no por
escatimar como se hizo ayer con El Juli.
"Harapiento" (529 kilos), tercero del encierro de
Borja Domecq, fue recibido de capa por un valiente
David Mora
con dos largas cambiadas de rodillas llevándolo hasta los medios por
verónicas. Se le vio decidido al madrileño, que brindó al público,
consciente de que había toro para triunfar. En la primera fase, la
faena fue bien construida por los dos pitones porque el
"jandilla"
era un bombón que embestía con nobleza y al que David Mora toreó bien,
pero sin entrega. Era toro para hundirse en la embestida y sentirse…
pero Mora, que corrigió muchos defectos cometidos ante la de
Fuente Ymbro,
se quedó en la superficie porque comienza las faenas con brío pero se
viene abajo por falta de profundidad. Estuvo bien, pero sin emoción, y
tenía toro para emocionar y emocionarse. Lo mató de una estocada casi
entera y se le concedió la oreja.
Cerró el excelente encierro de
Jandilla otro toro bueno de verdad. La fortuna de David Mora con los
lotes es digna de estudio. El madrileño brindó a la
Marquesa de Vega de Anzo
y con aires de aristócrata, inició faena en los medios, se adornó y
trazó muletazos con empaque pero sin terminar de calar en los tendidos
porque el toro se vino a menos y el torero también. Torero con mucho
porte, que puede dar mucho más si se propone profundizar más en su
toreo, no buscar tanto la forma y hurgar más en el fondo, en el del toro
y en el suyo propio.
Tarde por tanto de serena felicidad, sin los
ánimos crispados de ayer con la faena del Juli, tarde de mucha clase en
el toro y autenticidad en el toreo de Iván Fandiño. ¿Faltó algo de
emoción? Sí, pero conformémonos con disfrutar, que no es poco…
EFE/Fotografía: Miguel Toña/EFE